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Una habilidad (o competencia) es una etiqueta transversal: “Liderazgo”, “Seguridad industrial”, “Atención al cliente”, “Excel avanzado”. Sirve para leer la formación por competencia en lugar de por curso.

Dónde se usan

Cursos

Desde el detalle del curso, en Habilidades.

Cursos externos

Como la competencia que desarrolla la formación presencial.

Certificaciones

Como la competencia que acredita la credencial.
Un mismo elemento puede tener varias habilidades, y una habilidad puede estar en muchos elementos. La gestión es simple: crear, renombrar y eliminar. El único dato es el nombre, que debe ser único.
No se permiten nombres duplicados. Si al crear una habilidad recibes un error, probablemente ya exista con otra capitalización o con una tilde de diferencia.

Por qué vale la pena mantenerlas

Sin habilidades, tu única lectura posible es “quién tomó qué curso”. Con ellas, puedes responder preguntas que importan más:
  • ¿Qué áreas están más formadas en seguridad?
  • ¿Qué competencias no estamos cubriendo con nuestra oferta?
  • ¿Cuánta de nuestra formación apunta a habilidades técnicas y cuánta a blandas?

Buenas prácticas

Entre 10 y 25 habilidades para toda la organización. Cincuenta etiquetas dejan de ser un mapa y pasan a ser ruido.
Si gestión humana ya tiene un diccionario de competencias, úsalo tal cual en vez de inventar un vocabulario paralelo.
Cuando definas el catálogo, dedica un rato a etiquetar los cursos que ya existen. Sin eso, la lectura por competencia solo cubre lo nuevo.